Palabras del Rabino Abraham Benhamú

 

Comentario Perashat Vayakhel

La Parashá de esta semana, trata sobre el octavo día e la inauguración del Tabernáculo, de acuerdo a como termina la Parashá anterior Aharón y sus hijos estuvieron en la puerta del Ohel Moed durante los siete días que tardó Moshé Rabénu en enseñarles como se debía hacer el servicio y las obligaciones explícitas de los Cohanim. En otras palabras, Moshé ofició como Cohén, él realizó el servicio de ofrendas en el Mishcán, mientras que Aharón y sus hijos permanecían en la puerta del Ohel Moed, observando y aprendiendo durante estos siete días como Moshé levantaba el, ofrecía las ofrendas y al final lo desmantelaba. Se inició esta inauguración el día 23 del mes de Adar, de manera que el octavo día fue Rosh Jodesh Nisán, (primero del mes de Nisán) en este día Aharón y sus hijos fueron investidos como Cohaním y a partir de ese momento solo ellos podían acercarse al Mishcán para desarrollar el serbio de los sacrificios según se requería y de acuerdo a lo que marca la Torá.

El día de la inauguración el Cohen Gadol, Aharón, tuvo que traer un becerro como sacrificio de pecado, para purificarse del pecado del becerro de oro.

La Parashá empieza con las siguientes palabras “Y fue el día octavo de la inauguración (del Tabernáculo) Moshé llamó a Aharón y a sus hijos y a los ancianos de Israel” Los Midrashím explican al respecto cosas bien interesante que sería bueno que nuestra juventud tomara en cuenta.

De acuerdo a Rabio Akibá dice que el pueblo es comparado a un ave, igual que el ave no puede volar sin alas, tampoco Israel puede manejarse certeramente sin sus ancianos.

Israel es comparado a la paloma, ave de mayor resistencia entre las de su tamaño, entonces si hacemos una pequeña comparación, la cabeza del ave es vejez, que tiene la experiencia, la juventud, son las alas que tienen la fuerza para el desarrollo de las cosas ambos juntos forman un futuro que gracias a esa fuerza, aun existimos como pueblo y como portadores de la palabra de Dios. El talmud hace una reseña sobre lo que es la vejez y cuando empezó y dice así: Abraham Abínu fue el que hizo esta petición ante Dios. Él decía todo aquel que quería hablar con Isaac se acercaba a Abraham y el que deseaba hablar con Abraham se dirigía a Isaac. El Midrash dice que Abraham se acercó a Dios y demando por la vejez, diciendo: Señor del Universo, padre e hijo entran a un mismo lugar y el pueblo no sabe a quién debe rendir honores. Dios le respondió bueno ha sido tu aporte, contigo empezaré, como dice la Torá : “ve Abraham Zaken” (Y Abraham era viejo).

Este reclamo nos quiere ilustrar dos cosas, en primer lugar cual era la necesidad que vio Abraham para que existiera la vejez, segundo cual sería el provecho que nos reportaría. Seguramente no fue la intención de buscar a que se rinda honores a las personas mayores. Jajamím explican que Abraham frente a la igualdad que existe entre el anciano y el joven en cuanto al aspecto externo, esto podría ocasionar confusión por la dificultad de no distinguirse entre unos y otros. El público al ir al joven carente de experiencia puede dar un consejo contraproducente y enlodar la situación que se quiere normalizar, mientras que el viajo va a pensar antes de emitir una opinión, aunque siempre actúa con toda su experiencia adquirida en la vida, lo cual tiene más oportunidad a no equivocarse, pues en caso de dudas va a pensar antes de emitir cualquier opinión, o consejo.

Este pensamiento nos enseñan que no por madrugar amanece más temprano, la juventud es tesoro más grande que tiene el pueblo de Israel, ellos son la fuerza y la esperanza, si tienen paciencia en no actuar con rapidez sin medir consecuencias también se formaran de manera que este pueblo de Dios siga adelante.

Pensar es ganar, meditar es actuar certeramente, escuchar es aprender.

Roguemos a Dios por esa fuerza escondida de cada uno y hacer de ella nuestra supervivencia espiritual. Amén.

Les deseo un Shabat Shalom pleno de salud, alegrías y bienestar.

Rabino Abraham Benhamú

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