Palabras del Rabino Abraham Benhamú

 

Discurso de Kol Nidre del año 5768-2007

Esta noche de Yom Kipur, estamos todos reunidos en la casa de D-os, para pedir perdón por las transgresiones cometidas consciente e inconscientemente y al mismo tiempo rogar por un año de paz, de salud, de buena Parnasá; y que no tengamos ninguna clase de sobresaltos, ni enfermedad, ni nada que pueda perturbar nuestra tranquilidad, Amén.

Rosh Hashaná enseña en sí un carácter humano, por eso el primer día leemos en la Torá la historia de la vida de Abraham Abínu, el padre de casi toda la humanidad, quien desplegó por doquier el humanismo.

El 2do. día, nos remarca todo lo que tiene que ver con la civilización, esta es la razón porque leemos en la Torá , la historia de la vida de Isaac Abínu, padre de la civilización.

Yom Kipur, en cambio, es un concepto puramente judío, ningún pueblo entiende su significado, tan solo nosotros lo entendemos.

En Yom Kipur vivimos momentos del Patriarca Jaacob, quien es padre únicamente del pueblo de Israel, pues todos nosotros somos descendientes de sus hijos, las tribus de Isarel.

Jaacob Abínu vaga; su hogar y su familia los forma en el extranjero. Pero, al final retorna a su tierra de origen, Eretz Israel, con el fin de iniciar una vida propia e independiente.

Nuestra Torá relata que en su caminar por la vida, Jaacob teme tres cosas: a) por su familia, b) por sus bienes y pertenencias c) por su existencia. También teme por los pecados que pueda haber cometido, asimismo teme a la muerte, pudiera ser asesinado.

La preocupación, la angustia por sus pecados y el temor a la muerte están presentes ante sus ojos y no lo dejan tranquilo.

En un breve relato de un solo episodio de la vida de Jaacob Abínu, encontramos todo el secreto del judaísmo y de la visión judía hacia la vida.

¿Qué es vida? ¿En qué consiste la felicidad de la vida? ¿Qué es lo que conduce al hombre para ser infeliz en la vida?

Pienso que todas las ciencias, de alguna manera, se ocupan del significado de la vida. Está demostrado que son tres los factores principales que traen amargura al ser humano.

 

•  Preocupación. La incertidumbre por el mañana, por el futuro.

•  Desgarramiento psíquico interno, que es producto de remordimientos de conciencia, y

•  El frío desenlace de la vida humana, que es la muerte.

Haciendo un análisis de la vida de Jaacob Abínu cuando está retornando a Eretz Israel, para fundar su propia casa, antes de encontrarse con Esav que es el símbolo de la vida material, hallamos que se prepara para tres cosas; Regalos, Rezo y Batalla, con estas tres cosas vencerá, a la preocupación, al pecado y a la muerte.

El regalo, para pacificar al hermano que venía en son de guerra. Oración, para pedir perdón a D-os por si había cometido algún pecado y batalla, organización defensiva en caso de guerra.

Sabemos que después de que luchó Jaacob con el ángel de Esav, quien le saliera al camino en su regreso hacia la tierra de Kenaan, con quien combatió y venció. Allí Jaacob recibió el nombre de Israel .

Cada año en Yom Kipur, vivimos los judíos un momento semejante. La lucha contra el ángel de Esav, símbolo de la vida material, y lo vencemos. ¿Cómo?

El año tiene 365 días, La palabra haSatán, que es el símbolo de la maldad, de lo material, suma 364, nos enseña que hoy Yom Kipur el Satán no tiene influencias sobre nosotros, es vencido por el judío, aquí está el secreto del Yom Kipur. y el de la eternidad judía.

La preocupación, el pecado y la muerte son las tres gotas amargas que obstruyen la felicidad de la vida humana.

La preocupación. ¿Qué hombre puede afirmar que no tiene preocupaciones? El hombre se preocupa durante toda su vida. Son tantos los campos que nos rodean a diario que mismo cuando estamos sentado ante la mesa, caminando por la calle, aun durante la noche, al cerrar los ojos para dormir, la preocupación le murmura al oído: “Ahora te dejo dormir, pero mañana por la mañana estaré otra vez a tu lado”.

Cada cual tiene preocupaciones de acuerdo a sus quehaceres, unos por sus negocios, otros sus respectivos trabajos, si lo despedirán, o no. Otros por salud, otros quizás por envidia, por pobreza, o porque ha pasado por una gran mansión y piensa que los que viven allí no tienen problemas, pero no sabe los problemas y preocupaciones que puedan tener cada uno de ellos. Todos, en su situación social, tienen temores por su vida y por mantener un buen estado de salud, y por todo lo que le aflige, estas ansiedades involucran también a los hijos que ven a sus padres debilitarse y sin las mismas energías de ayer.

La ansiedad de los padres por los hijos es igual en todas las esferas sociales, asimismo el amor de las madres.

El judaísmo combate estas ansiedades, con una lucha frontal, no renunciar a la vida, ni debe ser egoísta. ¿Quién dice que la preocupación amarga la vida? Sin preocupación no hay fundamento. No hay alegría de vivir. Y por lo tanto no hay vida.

Cuando estamos en el problema y le damos una solución, eso nos proporciona alegría, placer y orgullo de haber salido airoso de él.

Pero, como normal, esta noche de Kipur está para hablar de las pasiones que nos apartan del cumplimiento de nuestras obligaciones espirituales.

El individuo peca, su vida se divide en dos partes en bajas pasiones y en su elevada naturaleza ética, tiene pues el hombre por eso, una constante lucha. Su naturaleza está colmada de contrastes y contradicciones. Sus pasiones por un lado y su moral por otro, luchan entre sí y le ocasionan amargura en la vida.

Desde que la humanidad existe, está rodeada de pecados. Pecó Adam. Él hizo lo que D-os le había prohibido hacer; y perdió el Paraíso. Pecó Caín, y quedó marcado con su pecado. Vagó por el mundo y ya no encontró tranquilidad. Pecó la generación del diluvio y desapareció del mundo. Pecó Sodoma y quedó borrada de la faz de la tierra. Pecó el Faraón y pereció con su poderoso ejército en el mar rojo cuando se abrió para que cruzara por él, el pueblo de Israel, peca toda la humanidad hasta nuestros días y trae consecuencias de destrucción y desolación.

El pecado es la peor desgracia de la vida. El pecado trae crímenes, trae injusticias y causa los mayores sufrimientos a la humanidad. También en lo que se refiere al pecado, existen diversas interpretaciones filosóficas. Unos consideran que con el pecado se nace y se muere. Luchar contra el pecado significa, luchar contra la naturaleza. Otros opinan que hay que aislarse de la vida para mantenerse libre del pecado.

Muy diferente es el punto de vista judío. El judaísmo enseña que el hombre no nace con el pecado, y que no es necesario huir de la vida para evitar el pecado.

El hombre puede vencer al pecado y aun hasta limpiarse de él. La desgracia de la humanidad, es que ve al hombre, pecador. Nosotros los judíos, en cambio, consideramos que el hombre en sí, no es pecador. Un objeto que está sucio, tampoco es sucio de por sí, porque se puede lavar y queda limpio. También el hombre, cuando peca, no es pecador. Solo posee pecados, y puede, en cualquier momento limpiarse de ellos.

Cuando Jaacob Abínu queda aterrado por la sombra de sus pecados, halla también un remedio para eso. Se prepara para la Oración. Se dirige a D-os. Expresa sus sentimientos internos ante D-os. Se purifica interiormente y se convierte en un hombre nuevo, con nuevas fuerzas morales. Él ya no necesita más huir de la vida. Él vence a los pecados.

Cada Yom Kipur, los hijos de Jaacob. Abínu llenan las Sinagogas, rezan, se purifican interiormente de los yerros. Se convierten luego en personas nuevas espiritualmente fuertes, en judíos limpios, con fuerzas para seguir luchando en la vida.

Como dijéramos en muchas oportunidades, la purificación se alcanza a través de tres cosas: la Tzedaká , la Tefilá y la Teshubá .. Y como dije al principio Jaacob Abínu se preparó con regalos, que es la Tzedaká , con la oración que es la Tefilá , y con la Teshubá , que es la constante batalla que tenemos que lidiar contra la mala tentación.

Tratemos de elevarnos un poco más cada día, hagamos una pequeña introspección de nuestra conducta espiritual, como si fuera Yom Kipur y así librarnos de las influencias satánicas, para que no obstaculice nuestras buenas intenciones, ni dificulte nuestros buenos objetivos.

Más "Palabras del Rabino Benhamú":