Palabras del Rabino Abraham Benhamú

 

Comentario Perashat Ki Tisá

 

Cada Parashá y sus preceptos, de cada uno de ellos se desprenden enseñanzas que tienen que ver con nuestro quehacer diario, tanto particular como a nivel comunitario. En la primera porción de esta semana trata del medio Shekel, Siclo, que debía aportar cada persona mayor de veinte años al Bet Hamikdash, Casa Santa, para sufragar los gastos de los Sacrificios que se hacían diariamente, y servían para perdonar las faltas que cada uno pudiera haber cometido, con la salvedad que ni el rico podía aportar más, ni el pobre menos, pues ambos medios hacían un entero y los yerros son perdonadas cuando hay unión fraternal entre las personas formando como si fuera un solo cuerpo. Esta acción nos enseña que frente a D-os no hay diferencia entre los seres humanos, ni el rico puede pretender tener más derechos que el pobre, ni el pobre sentirse menos. El alma es lo esencial en cada persona y esta parte es la divina que llevamos dentro de nosotros y son todas iguales. Para esta contribución la Torá se expresa: “Cuando tomes el censo de (las cabezas”, (traducción literal, más adelante veremos porque ) los hijos de Israel, cada uno entregará el rescate de su alma (el medio Shekel) a D-os y así no posará plaga (Ayín Hara) sobre ellos al contarlos” pues no contamos a las persona, sino la cantidad de medios Shekalim y con ello sabemos el número de componentes. De aquí, que cuando vamos a contar el Minián no lo hacemos numéricamente, sino a través de versículos de la Torá que son Bendiciones, o Peticiones que contienen diez palabras. Profundizando un poco más en la expresión en hebreo, al decir la Torá “Cuando tomes el censo de las cabezas de los hijos de Israel”, explican Jajamím, una vez que toma esta palabra de Ki Tisá, nos quiere enseñar, cuando vayas a nominar a un Jefe dirigente del pueblo de Israel debe ser la persona que esté dispuesta a darlo todo por su pueblo. Lo aprendemos de Moshé Rabénu, antes de dejar al pueblo en las puertas de la tierra de Kenáan, implora a D-os que elija a una persona que tenga la capacidad y la predisposición de ir siempre a la cabeza, que vaya delante de ellos y tenga la capacidad de guiarlos, vale decir, que esté dispuesto entregar lo que sea, hasta su vida por ellos. Se desprende de todo esto, que para una elevación de esta magnitud, la persona tiene la obligación de hacerse una introspección, de ver cuáles son sus faltas, pensar que aun no ha hecho nada especial en la vida, de manera que vaya elevándose poco a poco y alcance la meta ideal que es, la Bendición Divina, tanto para su propia espiritualidad, como para todos aquellos que están bajo su responsabilidad. Como digo siempre antes de cerrar cualquier pensamiento, que D-os nos otorgue capacidad, fuerzas y espíritu para cumplir con todas Sus encomendanzas, para que sea el objetivo de nuestras vidas, Amen.

Shabat Shalom

 

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