Palabras del Rabino Abraham Benhamú

 

La espiritualidad de la Torá

 

Inspirado en el Rabí de Brezlov

 

El Rabí de Brezlov nos enseña “La Torá es vasta”. ¿Cómo una persona puede estudiar toda la Torá y retenerla en su mente? Nos da un ejemplo, y dice: Si consideramos un barril lleno de agua y alguien desea agregarle más agua, aunque sea una pequeña cantidad, esa misma cantidad debe salir para dar lugar a la nueva. Sin embargo, a diferencia del barril y de su contenido, la naturaleza espiritual de la Torá trasciende el concepto de espacio. Así, aquel que busca la espiritualidad de la Torá siempre puede aumentar su conocimiento de la misma, sin perder nada de la sabiduría adquirida previamente ( Likuté Mohartán).

Cuanto más conocimiento y espiritualidad uno haya cultivado en su intelecto, más grande será la capacidad para guardar mucha más información en la mente. Pero este caro objetivo, es fácil de olvidar, cuando las necesidades físicas, como materiales, nos exige ganar el sustento de la familia, de manera que puede que se olvide de su espiritualidad.

El Rabí en mención recomienda: “La persona debe cuidar su memoria para no caer en el olvido. El olvido es paralelo al concepto de un corazón moribundo que prevalece entre aquellos que consideran este mundo corpóreo como el único mundo que existe”.

Por eso nos dice, que la plegaria, la oración y la alegría estimulan a la memoria y combaten el olvido. Mediante la plegaria la persona puede cuidar la memoria y mantenerse constantemente consciente del Mundo que Viene, siempre y cuando haga su oración con la debida concentración en lo que está diciendo, sin que ella sea automática y lo haga de corazón.

 

La memoria

 

Pregunta el Talmud: “¿Quién es sabio? Aquel que vislumbra el (Nolad) futuro.” Comenta el Jatam Sofer que la palabra “NOLAD” (Significa NACIDO ) vale decir, enseña una conexión entre lo que ya ha “nacido” y aquello que aun está por “nacer” . En otras palabras, el futuro puede ser visto y comprendido solo estudiando el pasado, aprender de ello para no hacer lo mismo ene le futuro. Esta comprensión de la memoria cierra la brecha entre lo espiritual y lo material, así también se puede comprenderse como un puente entre el pasado y el futuro.

Dice el Rab Najmán: “La persona debe mantener siempre en la mente la imagen de su objetivo”, lo sustenta con el siguiente ejemplo: “Si una persona quiere edificar una casa, primero debe imaginar como le gustaría que fuera la casa. Con esta imagen en mente, puede ahora diseñar todos sus detalles, dibujar los planos, etc., la imagen mental no solo guía los pasos en el camino, sino que también actúa como un poderoso estímulo para impulsarlo a llevar todo el plan a un buen término. El mayor incentivo proviene de mantener en la mente la estructura final esperada.

Esta actitud es crucial para el éxito de la vida. El objetivo último de la vida, el cual siempre debemos mantener en mente, es el Mundo por Venir. “RECORDAR constantemente el Mundo que Viene y mantener este objetivo como lo más importante en la mente” ¿Cómo podemos recordar algo que está en el futuro?

Una respuesta es que el Mundo que Viene representa una dimensión que se encuentra fuera de nuestro ámbito, una dimensión en la cual el tiempo aun no está segmentado, y el pasado, presente y futuro es uno solo. Desde el punto de vista de nuestro actual estado de conciencia, el Mundo que Viene se encuentra en el futuro, pero desde el punto de vista de nuestras almas trascendentes, esta dimensión es ahora , porque el alma también trasciende a la dimensión del tiempo. Más aún, dado que nuestras almas se originan en esa dimensión y vuelven a ella cada noche mientras dormimos, su memoria está de hecho, embebida profundamente en nuestra psique. Por tanto, podemos “recordar” el futuro.

El alma nunca olvida por completo su origen y finalmente terminará por buscarlo. En el Mundo que Viene, el alma del hombre trascenderá esta vida material para entrar a una dimensión donde el alma reina suprema.

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