Palabras del Rabino Abraham Benhamú

 

La importancia de una Berajá, y de responder Amén

  Se ha escrito mucho respecto a responder Amén después de escuchar una Berajá, o el Kadish, así como Yehé Shemeh Rabá, de lo que escribiré en otra oportunidad con favor de D-os.

El Talmud, tratado de Shabat explica sobre el versículo de Isaías que dice: Pitjú Shearím veYabó Goy Tzadik Shomér Emuním “Abran las puertas para que entre una gente justa que aguarda la fidelidad” Resh Lakish explica: Todo aquel que responde Amén con toda su fuerza se le abren las puertas del Paraíso, y basándose en este versículo dice: No leas “Shomér Emuním” sino, ”Sheomrim Amenim” (En hebreo se suele hacer cambios de letras, o invertir las letras de una palabra que suene igual, o que al dejar la palabra sin vocales, como era originalmente, puedes leer otra cosa), en este caso podríamos leer Sheomerim Amenim que significa que dicen Amen.

El Zohar, o la Kabalá nos dice cuando la persona parte de este mundo a los 120, y ésta fue meticulosa en responder Amén, su alma sube al cielo y desde allí una voz proclama “Abran las puertas y éstas se abrirán de inmediato para permitir su entrada conduciéndola a su sitial en Gan Eden”.

La palabra Amén parece insignificante, la mayor parte de las veces no ponemos atención a lo que ocurre en nuestro alrededor, mismo en el rezo dentro de la Sinagoga, vamos cometiendo errores y perdiendo beneficios que se pueden lograr con mucha facilidad, simplemente respondiendo Amén.

Lo mismo nos ocurre cuando ingerimos algún alimento y no decimos una simple y pequeña Berajá antes de comer.

En la época del Rey David, una epidemia atacó al pueblo de Israel, morían diariamente cien personas. El rey David por Ruaj HaKodesh captó que la única manera de detener la plaga era diciendo Berajot, por lo que instituyó decir cien Berajot diarias y la plaga cesó.

El Arí HaKadosh por su parte dice: que una Berajá puede transformar una maldición en bendición y explica lo siguiente sobre la palabra KELALÁ (maldición) si la escribimos al revés en hebreo obtendremos la palabra HALEL que significa Loa y la “K” que queda de la palabra Kelalá equivale numéricamente a 100, vale decir, debemos alabar a D-os todos los días con cien Berajot, de manera que cualquier dificultad que nos pudiera ocurrir quedaría anulada y se convertiría en una Bendición.

Que fácil es mantener nuestro cuerpo y alma sanos, una Berajá no cuesta nada aprenderla y decirla, asimismo un Amén para los beneficios que esto nos aporta. Simplemente tenemos que compenetrarnos en los Servicios Religiosos, pongamos atención al Kadish y a las Berajot, respondamos Amén, de manera que podamos caminar tranquilos todo el día y cada día del año, hasta los 120, Amén.

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